OOPS. Your Flash player is missing or outdated.Click here to update your player so you can see this content.

Entrada de Usuarios



Citas Célebres



"En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento."

Albert Einstein

Buscar en +cultura.com

La hipertensión arterial Imprimir E-mail
Escrito por X. Arrieta   
Sábado, 27 de Enero de 2007 12:00
Vigilar la tensión arterial ayuda a prevenir patologías peligrosas. 

 

 

 

La hipertensión se da en el momento que los niveles normales de presión de la sangre en las arterias se dispara.

En una toma de tensión se evalúan los niveles de la “alta” y la “baja”, como más de una vez nos han comunicado en los centros de salud. Eso en verdad es la presión sistólica (“la alta”), es decir, cuando el corazón bombea la sangre y la reparte para el resto del cuerpo, y la presión diastólica (“la baja”) cuando el corazón se llena de sangre y aún no la ha bombeado. Para que se hable correctamente de una hipertensión arterial debemos llegar a unos parámetros superiores a 160 mmHg (milímetros de mercurio (medida de presión)) y 95 mmHg respectivamente.

La hipertensión arterial es más frecuente en la mujer aunque está muy relacionada con la alimentación y los hábitos de vida. Es mucho más común en personas que consumen cantidades elevadas de sal, las que son fumadoras, ingieren habitualmente alcohol o sufren de estrés.

Básicamente se clasifican en dos; la hipertensión primaria, cuando no se conoce la causa, y la hipertensión secundaria, cuando se produce por una causa conocida, es decir, una patología que lo genera como consecuencia.

La primaria es la más común. Se da debido a una vasoconstricción excesiva del músculo de las arterias, es decir, el vaso se hace más duro y se retrae. El mecanismo de esta vasoconstricción es desconocida. Esto da lugar a la elevación de la tensión diastólica (la baja). Otro determinante es la cantidad de líquido circulante que viene asociado a su vez por la cantidad de sodio del organismo, al igual que otros factores como pueden ser los hereditarios, los cardiovasculares, renales o ambientales.

Los riñones tienen un papel fundamental con lo que respecta a la tensión arterial. Ellos son los que regulan la cantidad de sodio y agua que contiene el organismo y segregan sustancias hipertensógenas.

Los trastornos en la regulación del sodio puede ocasionar retención del mismo, aumentando de tamaño de los vasos haciendo que el espacio por donde circula la sangre se vea reducido. Asimismo, la retención de sodio produce retención de agua, por lo que aumenta el líquido circulante, que si lo sumamos a lo antes citado, produce la hipertensión; es decir, aumenta la cantidad de líquido y su paso es más estrecho.

Las consecuencias de una tensión alta, son principalmente la insuficiencia ventricular izquierda, ocasionada por una sobrecarga del ventrículo izquierdo, y lesiones en las capas de la pared arterial, produciendo la arteriosclerosis, con la consiguiente afectación renal y cardíaca.

Los síntomas más frecuentes son las cefaleas, vértigos, cansancio, sofocos, palpitaciones… aunque cuando la hipertensión es ligera, no ocasiona ningún síntoma.

Como siempre, es mejor prevenir que curar, ya que una tensión elevada durante mucho tiempo es perjudicial para todo el organismo. Lo más conveniente es una dieta equilibrada y baja en sal, evitar los excesos de alcohol y los malos humos y, siempre que se pueda, tomarse la vida con un ritmo más llevadero.

Para qué decir que las revisiones, sobre todo en gente mayor son imprescindibles para un buen control en cualquier tipo de enfermedad, tanto para poner cura como para un remedio a tiempo. Todo sea por una gran esperanza de vida, pero eso sí, con una mejor calidad de la misma.

 

Comentarios (0)
 

Artículos Relacionados