Tu reproductor de Flash no funciona.Pulsa para descargar un nuevo reproductor Flash y poder visualizar el contenido correctamente.

Entrada de Usuarios



Citas Célebres



"Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras."

William Shakespeare

Bienvenido, Invitado
Por favor Entrar o Registrarse.    Contraseña olvidada?

Amoríos entre Antonio, pobre pero con brío, y
(0 viendo) 
AbajoPágina: 1
TEMA: Amoríos entre Antonio, pobre pero con brío, y
#1844
Amoríos entre Antonio, pobre pero con brío, y hace 1 Año, 11 Meses Karma: 0
Amoríos entre Antonio, pobre pero con brío, y damita de señorío

En un remoto lugar, en un tiempo ya perdido,
vivió plebeyo vulgar, por Antonio conocido
y mocita bella y singular, dama de alto tronío.
Conociéronse en deportivo centro, al que a diario acudían,
él instructor a parcial tiempo, ella aerobic hacía.
Este mozo pobretón un buen día del señor,
una carta a la doncella escribió declarándole su amor.
Copia de la misiva no guardo, perdonadme si os defraudo,
mas sí obra en mi poder la respuesta
que a su amado dirigió la duquesita supuesta.
A continuación os la narro:

Humilde campesino,
tiempo quisiera para responderos con tino,
mas de tiempo carezco,
y si no termino raudo mis ejercicios,
en esta seguro perezco.
No he no obstante de obviar sus palabras,
que tan dentro de mis entrañas se clavan,
cual dagas lanzadas sin ton ni son y que, sin querer, ¡pon!,
aciertan a alcanzar mi noble corazón.
Bien conozco la humildad de su nacimiento,
de sobra sé que hasta hace poco su labor era trabajar el cemento,
pero que la condición de vuestra cuna no os dé tormento,
yo también nací pobre, y de veras que no lo lamento,
de nada de mi pasado me arrepiento.
Pero la vida quiso subir mi condición,
y cierto es que hoy no formo parte del montón,
y hasta podría codearme con la familia Borbón,
si no fuera porque el príncipe, el muy tontorrón,
encontró a su princesa en la televisión....
Pero ello no me impide valorar su osadía,
considerar su valentía,
derretirme con su palabrería,
marearme ante su altanería,
que hace que me olvide hasta de la ingeniería
que otros tienen por hidalguía.
¡Madre mía, qué alegría veros cada día
haciendo deporte carente de masculina lencería!

Ciertamente que sois impío
al posar vuestros ojos en los míos,
tratando de unir vuestro destino al mío,
asemejando vuestra estricta pobreza a mi singular nobleza,
me resulta un desafío,
juntando vuestra humilde cabeza a mi escultural belleza,
intentando alcanzar mi nobleza,
¡qué desvarío, por Dios que sois
atrevío!
Pero sabed que finalmente lo habéis conseguido,
y ante vuestra humilde presencia mi noble estirpe ha sucumbido,
abandonando toda decencia que mi linaje siempre ha perseguido.
Vuestro llanto hondo en mí ha calado,
no se me olvidan los hipos que por mí habéis dado,
las lágrimas que en mi nombre habéis derramado,
los pucheros que vuestra cara me han mostrado.
Sabed que habéis tocado este corazón de acero,
que jamás pensó acoger el amor de un simple escudero,
mas todo firme propósito tiene un pero,
y los míos se han ido directamente al trastero,
al haberme fijado en vuestro firme trasero
(eso sin mentar el bulto delantero).

Os conmino a continuar con vuestra labor,
os ruego que pongáis de vos lo mejor
y sigáis intentando conquistar mi amor
(he de confesaros, sin candor ni pudor,
que habéis logrado despertar todo mi ardor).
El día llegará que a vuestros pies sucumba,
(vuestra declaración de amor en mi cabeza retumba),
y que muy juntos lleguemos hasta la tumba.
Amado mío, no es tan descabellado lo que vuestra cabeza barrunta,
algún día sé que me haréis "la pregunta"
y quizá obtendréis una afirmación rotunda.


Los días lentos pasaban, los cuerpos ambos musculaban,
mas la damita no daba su brazo a torcer
aunque, Antonio, chiribitas en los ojos le hacía ver;
claro estaba que de rogar se quería hacer.
Por los clavos del firmamento os lo juro,
(si no es así que me parta maldito conjuro,
que víctima de sus requiebros yo misma fui
y muchas veces de él huí)
que el apuesto mozalbete,
camiseta de lycra prieta y pantalón ajustado al paquete,
comenzó con otras a relación entablar,
haciendo los celos de la niña hasta el cielo llegar.
Nueva carta ésta le envió,
demostrando despecho y rencor
según reza la que os presento a continuación:

Gentil caballero, si molestarme quiere,
sepa vuestra merced que sus devaneos no me hieren,
pues desde mucho tiempo ha soy consciente
de que le resulta harto difícil arrancarme de su mente,
y por más que con otras pueda tontear,
siempre a mi vera tiende a retornar.
Sé que muchas ha catado,
que algunas de verdad le han gustado,
pero el culito que me pertenece el sueño le ha perturbado
y lo que podría daría día tras día
por oírme decir: ¡hazme tuya, vida mía!

No me asusta verle en brazos ajenos,
pues bien sé que lo que de verdad desea es tocar mis senos,
y cuando mis continuas negativas y desplantes os acongojan,
os vais con cualquier hembra, así sea manca, tuerta o coja.
Esa ira que de usted se prende
cuando en mí la llama del deseo no enciende
revela sus ansias de tenerme
y en un alarde de hombría en cualquier parte poseerme.
El ego me levanta, bien sabe que no me disgusta su planta,
pero yo no soy torre que fácilmente cae,
y sus músculos y encantos al fresco me traen.
De sobra sabe vuesencia que me place su presencia
y me halaga que conmigo queráis retozar,
pero sabed que tengo una reputación que guardar.
Siendo aún mocita y doncella,
no quiero que con usted me vean,
seríamos algo tan atroz como la bestia y la bella.
Virgen me he de quedar, hasta que alguien noble llegue a encontrar
para con él poderme desposar.
Yo que soy tan guapa y tan lista,
me merezco un príncipe, un dentista.

Guarde sus bonitas palabras para quien escucharlas quiera,
de sobra sé que no soy la primera,
(¡pardiez!, que viril hombre es) y que ya muchas ha llevado a la era.
Pero disponible para usted no estoy,
con estas palabras calabazas le doy,
no me guarde rencor, de mí no huya,
sólo el señor provee y quizá algún día sea suya.
Hasta entonces, con otras goce,
pero conmigo ya no busque ningún roce,
poco me importa si se acuesta con dos o con doce.

Hasta que hombre de provecho sea,
y a mis ojos caballero verdadero, buen escudero, amante duradero le vea,
disfrute Ud. con quien sea.
Sé que a esta fuente a beber volverá
y entonces sabré si es viril de verdad
o si sus pectorales son no más que un espejismo
que a otras han llevado al abismo.
De usted hasta otra me despido, amado mío,
a nueva cita le emplazo,
espero que de tanto usarla no se le caiga a pedazos.
Un beso con el viento le mando,
colóqueselo donde más gusto toda el día le esté dando.

Adiós caballero y hasta siempre,
espero que lo escrito no se lo lleve la corriente
y que mi imagen, lozana y altanera,
no se borre de su mente,
sabe que soy hembra verdadera.
Cuento las horas que restan para encontrarnos
y los minutos que quedan para juntos estirarnos;
espero que su ruda mano mi muslo toque
y, sintiéndola deslizarse, mis braguitas moje.
¡Díos mío, Virgen Santa!,
de sólo pensarlo se me hace un nudo en la garganta.
Hasta pronto, mi guapo atleta,
y no se olvide de, para spinning, reservarme bicicleta.


Enteróse el padre de la dama de relación tan banal;
su hija, a la que tenía en un pedestal,
en posible amorío con semejante chaval,
¡desfachatez tal no se había visto jamás, salvo en pieza teatral!
Encerróla en sus aposentos,
prohibiole salir sin su consentimiento,
más la damita obedecer no quería,
y después de sola encerrada varios días,
decidió pedirle a su ama de cría
(que a diario a atenderla acudía)
ejercer de secreta espía
y hacer llegar por cualquier vía
la carta que de esta manera decía:

Acudid a mí, noble caballero,
si no queréis que perezca en este atolladero.
Venid raudo y presto,
pues hasta mis turgentes pechos estoy de todo esto.
No puedo por más que desear
a la grupa de vuestro corcel poder montar,
librarme de esta inmunda prisión
y con vos en un prado pegarme un revolcón.
Ensillad vuestra montura, vestid vuestra armadura,
agarrad la empuñadura, cabalgad con premura,
olvidad toda mesura, agarradme por la cintura
y sobre la hierba hacedme perder la cordura.
Saltaré por la azotea en cuanto las orejas de vuestro alazán vea,
os espero con ansia, acudid con toda prestancia.
Venid por la parte trasera,
ya que por la delantera los guardas de seguridad esperan.
Os recomiendo discreción, prestad mucha atención,
no sea que mi padre, hombre rudo y gruñón,
os haga ver las estrellas de un simple bofetón.

Me despojaréis de enagua y refajo, con dulzura os acariciaré el carajo,
me cabalgaréis con desparpajo y juntos fornicaremos a destajo
(madre mía, cuan noble trabajo).
Por las estrellas del firmamento os juro que de verdad no os miento
si os digo que estoy en un tris de perder el conocimiento
imaginando que ya siento vuestro aliento.
Os espero, no os demoréis, cuan ansiosa estoy ya me veis,
por favor no tardéis, y a vuestra merced me tendréis
para desflorarme como más gustéis.


Y así fue, señores, que sucedió,
el humilde instructor lo suyo le dio
y la dama gozosa y dichosa quedó.
Su padre no pudo sino consentir la relación,
y a pesar del disgusto, hacer de tripas corazón.
En breve su hija un bombo luciría,
(a tenor de lo que las malas lenguas decían)
y acoger al muchacho como hijo convenía,
para acallar a tanta bruja arpía.
Tres niñas nacieron como tres soles.
Y miren si tiene la cosa bemoles,
que después de tener semejante prole
su hija y el yerno de los co….ones
seguían haciendo como conejos copuladores
mientras a diario el viejo se afanaba con los peroles
para dar de comer a las niñas de sus amores.
Vinieron muchos más retoños;
otros tres llegaron el siguiente otoño
hasta que el padre, harto ya hasta el moño
de tanto fornicio entre su hija y el Toño,
le pidió a su niña mantener cerrado el …oño.

Y colorín colorado,
para que a nadie suceda lo narrado
seguid el consejo de un padre despechado
y mantened, damas y caballeros, lo de abajo encerrado.
soniagrua
Usuario Experto
Mensajes: 121
graphgraph
Usuario Offline Presiona aquí para ver el perfil de este usuario
Sexo: Mujer Localización: Bilbao Cumpleaños: 03/02
Última edición: 11/03/2010 13:18 por soniagrua.
El administrador ha deshabilitado la escritura pública.
 
ArribaPágina: 1