Tras mucho debatir (40 segundos aproximadamente), he llegado a la conclusión de que no me queda más remedio que convertirme en una bruja. Nada de escribir fantásticas novelas, o cantar con voces atronadoras, o desfilar con un mini-vestido (bueno, simplemente desfilar); ni mi cuerpo ni mi mente sirven para eso. Se puede decir que soy de la “
Generación Ni-Ni”.
Lo que se lleva hoy en día (no es que salga en una importante revista, es que lo digo yo), es saber leer cartas del tarot, posos del té, curiosos estigmas en la piel o ver si los lunares de mi cuerpo tienen la forma de una berenjena o de un pimiento. Porque, aunque mucha gente lo considere una chorrada (yo incluida), estas técnicas son eficaces (y el que diga que yo misma me contradigo es que sabe de qué estoy hablando). Bueno, pues como iba diciendo, quiero ser bruja; volar con una escoba, envenenar a la guapa de turno, es decir, la competencia, y enamorar a los chicos más jugosos (no confundirse, los más guapos de los más guapos). Pero una cosa sí que no la tolero, y es que pinten a las brujas feas como ranas y verrugosas como sapos. Por ahí no paso, si tengo que ser barbuda prefiero seguir como estoy.
Siguiendo con mi peculiar tema (del que me voy por las ramas como si de un mono se tratara), encontré unas instrucciones para convertirme “oficialmente” en una hechicera. Como comprenderéis, no os voy a contar en que consiste, vaya a ser que a alguna arpía golosona le interese mi plan de conquistar príncipes (maromos que quitan el hipo), con brebajes y conjuros, y quiera probar suerte. Porque, si hay algo que no aguanto (aparte de las verrugas), son las lagartonas.
Bien, una vez aclarado esto, paso a la petición que os hago. Resulta que para ser una poderosa maga (aún no sé si blanca o de magia negra; me lo estoy pensando), tengo que rogar y pedírselo a mi ídolo, y aquí es donde aparece mi problema, dado que yo no adoro a ningún dios o deidad. Es en este punto donde os pido vuestra genialidad y generosidad (ya que no sacaréis beneficio alguno de esto).
Se trata de que me busquéis un ídolo al que yo pueda idolatrar y así convertirme en bruja. Pero, por favor, nada de Aranís Fuster con sus tocados o Rapel con sus tangas de leopardo. Esto es un tema serio y así espero que os lo toméis.
Lo que realmente quiero es que encontréis un dios maya o egipcio digno de adoración (a elegir, puede ser griego, no soy quisquillosa), y que me ayude a ascender. Como ya habréis deducido (si es que alguno a llegado hasta aquí en la lectura), esto no tiene ningún ánimo de lucro (al menos para vosotros). Simplemente es para alguien que no tenga nada mejor que hacer, con ganas de perder el tiempo y que tenga los medios para buscar a mí ídolo desconocido durante toda una vida (una vida de 20 años, a ver qué os creéis); un ídolo que, si buscáis bien, me llevará a lo más alto.
En definitiva, se trata de encontrar un ídolo para la Portman. Para la Portman Española.
Por cierto, ya me he decidido y creo que lo de ser bruja blanca se lo dejaré a otra. ¡Qué no se diga que no soy generosa!
¡Cuidado, Spoiler! - Presiona aquí para verlo.