Creo que hoy en día algunas empresas también hacen eso que comentas que hacían los escritores, Harry.
Lo llaman "Tormenta de ideas". Se trata de que varias personas de la empresa se emborrachen o droguen y empiecen a decir todo lo que se les pase por la mente en ese estado. Otra persona, en estado normal, apunta todo lo que dicen sus compañeros. Después, cuando se han pasado los efectos, estudian las ideas aportadas y algunas las ponen en marcha. Se supone que así se les debe ocurrir cosas que en estado normal no se les ocurre
Afortunadamente, nosotros no necesitamos nada de eso para tener ideas geniales

¿no es verdad?
