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Una situación terrible, Kalel, la que están sufriendo en el mundo editorial. Sin embargo en esto la culpa única y exclusiva es de las reglas del precio fijo, la mafia que tienen montada los libreros y editores a expensas del pobre lector al que quieren exprimir como a una naranja con precios abusivos.
Te voy a poner un ejemplo: el viernes me compré un libro estupendo, el Origen de las Especies. Parecía decirme "cómprame". Me costó 12 euros, un precio razonable dado que estaba encuadernado en tapa dura y que era un libraco enorme y de gran importancia científica. Perfecto.
Hoy en la feria del libro he comprado otro libro, El club de los detectives incomprendidos, de la autora Lourdes Fernández, compañera de penurias literarias de mi amigo escritor. Bien, costó 16,60 euros y no es ni mucho menos tan grande en volumen como el libro de las especies. ¿Por qué esa diferencia de precio?
Incluso mi primer libro editado, Bódrom, costaba igual, 16,60 euros. Dicen que la idea de la mafia (las cosas por su nombre) del precio único está en favorecer al autor desconocido, pero eso no es así porque, usemos la lógica: si los precios de los libros son caros, comprarás menos, y si compras menos, irás a lo seguro, no a lo desconocido,a los títulos nuevos, ¿verdad?
Otro campo que flaquea (y ésto antes de haber nacido) es el del libro electrónico, por razones obvias: aquí lo venden a precio de jamón de 5 jotas, y claro, no puede ser. No puedes vender algo intangible que no te cuesta nada fabricar al mismo precio que un bien que tiene costes de materia prima (papel, en el caso del libro impreso). La razón de este despropósito es que quieren salvar a los libreros, y que éstos quieren seguir cobrando su 30% del precio. Vamos, que los libreros aún no se han enterado de qué va ésto. Viven en la inopia.
Así las cosas, los únicos que se salen del pastel editorial son los distribuidores e impresores, y por eso el 30% de "descuento" del libro electrónico. Claro, este planteamiento absurdo no convence a nadie, de ahí que el libro electrónico "no tenga aceptación".
Bien, moraleja: el mundo editorial español sigue sin querer ver la realidad, que es la siguiente: las multinacionales norteamericanas que se acercan a pasos agigantados para quedarse con el mercado. Están, por ello perdiendo el tiempo. Incluso la troika formada por Santillana-Random House Mondadori-planeta que se han aliado para crear un soporte fuerte en este terreno del ebook siguen con sus ideas utópicas, más propias de niños de guardería que de personas maduras.
El lector no va a salir perjudicado, supongo, libros impresos se van a vender mientras se demanden, y electrónicos también, quieran o no. No sé qué papel va a jugar aquí el autor, que parece que es el que menos importa y al que dan más palos que gracias por crear las bases sobre las que se sustenta toda la maquinaria. Las propias reglas del contrato de edición se ensañan a muerte con los creadores.
Se veía venir. Aquí en españa cuesta reaccionar. Y el mundo editorial caerá por eso.
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