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Los cuidados de la salud en la antigüedad Imprimir E-mail
Escrito por X. Arrieta   
Domingo, 03 de Abril de 2011 10:00

Desde los orígenes, el ser humano ha tenido siempre la necesidad de cuidar y ayudar a los suyos, así como la desgracia de sufrir terribles e inexplicables enfermedades ante sus ojos. Es por ello que surge, desde que el hombre es hombre, la necesidad de los cuidados de la salud.

 

 

 

 

Es preciso dividir los cuidados, a lo largo del paso del tiempo, en distintas etapas para poder entender correctamente su evolución.

En la primera, la comúnmente denominada etapa doméstica y en la que vamos a centrar este artículo, se crean los cuidados de atención a la salud, teniendo como finalidad básica el mantenimiento de la vida. En esta etapa la enfermedad era percibida, básicamente, como un castigo divino. Por este motivo, el tratamiento se basaba tanto en métodos naturales como en ritos espirituales. Tuvo que ser la cultura greco-romano los que dieran un cambio de rumbo a la percepción sobrenatural de la enfermedad y así racionalizarla, pasando entonces a ser vista como una dolencia de origen natural.

La etapa doméstica se divide en diferentes épocas. Desde la prehistoria el ser humano tenía conciencia de la enfermedad, pero no conocimiento alguno sobre medicina. Es por ello, que la observación de la naturaleza y los animales fueron cruciales para la adquisición de nociones básicas del tratamiento y de los cuidados. Estas nociones se basaban en lamerse las heridas para mejorar la cicatrización, sumergir la herida inflamada en agua o el uso de ciertas plantas como purgantes. Con la aparición del hombre Neanderthal surgió un avance en el área de la medicina, ya que este hombre comenzó a realizarse preguntas sobre las posibles causas de las enfermedades internas. De las producidas por heridas de lucha, de la caza o de diversos traumatismos poseían la explicación. Después del Neanderthal, el hombre de Cro-magno trajo la revolución neolítica, donde el ser humano pasó de ser nómada al sedentarismo, trayendo consigo numerosas consecuencias para la salud. Las modificaciones del estilo de vida provocaron la aparición de nuevas enfermedades.

Las civilizaciones antiguas superiores surgieron entre la prehistoria y el mundo clásico. Todas ellas tienen una característica común: siguen con la afirmación de que el concepto de salud y enfermedad está ocasionado por causas sobrenaturales o divinas, dejando en manos de los brujos la mayor parte del trabajo.

Por ejemplo, la población de Babilonia tenía la creencia de que la tierra era un paraíso donde existían 8 frutos, estando uno de ellos prohibido. La persona que comiera ese fruto incurría en pecado y sería castigado con la enfermedad, siendo además aislado socialmente.

El pueblo hebreo realizó avances en la higiene, saneamiento y prevención, aunque para ellos la fuente de poder era Yahvé, responsable de la salud y la enfermedad, de la vida y la muerte. No obstante, creían que todas las personas tenían derecho a tener acceso a la atención médica, ejercida exclusivamente por sacerdotes, y se caracterizaron por tener fraternidad y justicia, siendo hospitalarios con extraños y personas necesitadas.

En Egipto la salud era un desidio de los dioses y creían en la mitología y las divinidades curativas. Sin embargo, poseían un concepto de higiene muy evolucionado para su época; disponían de inspectores sanitarios, sistemas de desagües, suministro de agua potable, inspección de mataderos… Además, con los embalsamamientos y momificaciones se adquirió conocimientos sobre anatomía y vendajes.

En la India el concepto de salud-enfermedad estuvo influenciado por el budismo, teniendo conciencia de la importancia de la prevención.

China basaba el estado de salud en el equilibrio, en el estado de armonía del espíritu consigo mismo y el universo: el yin y el yang.

En el continente americano, el nuevo mundo, se creía que la enfermedad era desencadenada por el enfado de los dioses y la salud era simplemente una cuestión de equilibrio entre el hombre, la naturaleza y lo sobrenatural. De este modo se combinaban los rituales espirituales de tipo religioso con el tratamiento a base de hierbas medicinales y métodos quirúrgicos, tales como extracción de piezas dentales, sangrías, trepanaciones, vendajes, suturas o amputaciones.

En la antigüedad clásica los poemas de Homero proporcionaban una vista panorámica sobre los remedios habituales y la cirugía de heridas sencillas, los hechizos contra la enfermedad y las súplicas a los dioses para proteger al guerrero contra el mal. Las enfermedades padecidas por los clásicos eran similares a las del mundo actual, con predominio de epidemias, como la peste, productoras de un elevado número de muertes.

Fueron los griegos los primeros que dieron una razón natural a la enfermedad, desarrollándose esta mentalidad técnica entre los siglos VI al IV a. de C. Estos hechos sucedieron porque, los responsables del cuidado de la salud de aquella época, supieron aprovecharse de los conocimientos de los filósofos. Progresivamente, los médicos empíricos se unieron y formaron escuelas de medicina técnica, donde estudiaban al hombre en todos sus sentidos.

En sus principios Roma tuvo las mismas prácticas y creencias que Grecia. Los oráculos trasmitían a las sibilas las órdenes y los mensajes para el pueblo o para una persona determinada, que lo percibían con plena confianza.

Carecieron de religión, sistemas médicos, culturales y artes propios y los tomaron prestados de otros pueblos en sus conquistas, fundamentalmente de Grecia. Sin embargo, se ocuparon del saneamiento de las ciudades, haciendo acueductos, cloacas… En Roma se atribuía la salud-enfermedad a las fuerzas sobrenaturales. Encomendaban este aspecto a los dioses, que en un principio eran los mismos que adoraban sus antepasados etruscos. Posteriormente adoptaron los dioses de la mitología griega y, aunque con nombres diferentes, les atribuyeron los mismos poderes, especialmente en lo relacionado con la salud-enfermedad. Con la llegada de los médicos griegos a Roma se fue dando a la enfermedad una interpretación natural.

Los romanos destacaron por su carácter militar, bélico y agresivo, por lo que la preocupación de los romanos era poseer un gran imperio. Todo ello les llevó a aportar a la asistencia sanitaria organización y no ciencia.

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